viernes, 26 de marzo de 2010

Sección 7, viernes 19 de marzo de 2010

EL COSTUMBRISMO

En dicha sesión comenzamos por aclarar que el Costumbrismo no fue un movimiento o escuela literaria, sino una forma de expresión narrativa breve, que apareció en publicaciones periódicas latinoamericanas, durante el siglo XIX, para mostrar, con humor, tipos y costumbres locales. (Alba Lía Barrios). Dichos textos estuvieron muy vinculados al proceso de configuración de las naciones hispanoamericanas, luego de los procesos de Independencia. Alcanzada la independencia política, se buscaba la independencia cultural. Es por ello que los personajes protagónicos de la crónica costumbristas son personajes típicos locales, como el llanero o el gaucho. Por otra parte, hay que destacar su carácter didáctico, ya que al mostrar la idiosincracia, se mostraban códigos de comportamiento en los que se oponían la civilización (el comportamiento correcto) de la barbarie (el inadecuado) con la finalidad de educar al pueblo. De allí que las crónicas costumbristas fuesen breves, jocosas, ágiles, de fácil comprensión por un público masivo, en buena parte con poca o ninguna educación formal. La utilización del lenguaje coloquial apela a la identificación y complicidad del lector. Según su foco pueden señalarse dos tipos de crónicas:
a) Cuadros o semblanzas: El foco está en el contexto social, en modos de comportamiento colectivo, grupal.
b) Crónicas o artículos de costumbres: El foco está en la narración de hechos o en personajes tipo ("Un romántico", "El baladrón"). Estos personajes se vinculan a estereotipos, definiciones que el colectivo otorga a determinada cosa o persona según sus características.
Estos textos buiscaban reflejar, con sentido crítico, lo cotidiano de una nacionalidad, el espíritu nacional. Expresa Alba Lía Barrios: "El costumbrista invita al lector a tomar distancia y ver con sentido crítico, teñido de ironía, aquello que le rodea, de allí su preferencia por la hipérbole y los contrastes remarcados, instrumentos básicos de la técnica caricturesca".
DIFERENCIAS ENTRE EL PRIMERO Y EL SEGUNDO COSTUMBRISMO
Leímos dos textos costumbristas, "Contratiempos de un viajero" de Juan Manuel Cagigal y "Un llanero en la capital" de Daniel Mendoza, observando las diferencias textuales y de enfoque entre el primer costumbrismo y el segundo:
En el texto de Cagigal, perteneciente al Primer costumbrismo, el protagonista es un personaje burgués, educado, cuya mirada positivista y conservadora, que defiende el orden establecido, los valores tradicionales, se oponga al desorden de los comportamientos populares. Su mirada es distanciada, extrañada, y destaca desde el inicio los aspectos negativos de la sociedad que describe. Esta distancia lo lleva a sufrir un sinfín de dificultades, debido a que no busca adaptarse y comprender un medio que le es desconocido (con frecuencia es extranjero). Mira la realidad como un científico miraría su objeto de estudio. Aquí se observa la notable influencia del Positivismo, escuela filosófica de la época, que vinculó la verdad científica con las ciencias sociales, destacando la influencia del medio y la raza como factor determinante en la configuración del individuo. Detrás de la consigna positivista "orden y progreso" se escondía el miedo a la irrupción de la masa como fuerza colectiva. Es por ello que en los textos del Primer costumbrismo predomine la focalización externa y los personajes populares sólo se observen en su exterioridad y casi siempre como masa, turba, reunidos en calles y mercados, sin atribuírseles rasgos subjetivos. Nótese que el texto utiliza un lenguaje culto, hace refrencia a acontecimientos históricos, y su formato es la carta.
Mientras que en "Un llanero en la capital" notamos un cambio fundamental en el lenguaje y en la perspectiva de narración. En el texto predomina la mímesis, es decir, hablan directamente los personajes. Su personaje protagónico es un personaje popular, un llanero, el cual nos es descrito no sólo físicamente sino que también tiene voz, un dialecto que le es propio (el cual se representa a través de una ortografía distorsionada) y establece un diálogo de tú a tú con el personaje culto de ciudad, el "dotor", quien no lo ve con desprecio, sino con sorpresa y simpatía. Al saber librezco se opone la sabiduría popular de Palmarote, su curiosidad, su manera particular de ver la nueva realidad que le rodea, y de intentar comprenderla. A diferencia del extranjero culto del Primer costumbrismo. Palmarote "diferencia con buen tino lo esencial de lo superfluo" y se sorprende, con picardía, de lo innatural y trastocado de la vida caraqueña marcada por el consumismo, el tráfico, la afectación. En la perspectiva del segundo costumbrismo hay una perspectiva más cercana respecto a lo representado, a esto contribuye el uso del lenguaje coloquial, el qu elos personajes hablen directamente, como si estuviesemos en una representación teatral y fuésemos testigos directos de lo que va ocurriendo. Ya no hay la amargura distante del Primer costumbrismo, sino un humor, liviano, jocoso, que no deja, sin embargo, de cuestionar, la vida "civilizada".
Bibliografía
Barrios, Alba Lía. (1994). Primer costumbrismo venezolano. Caracas: Ediciones Casa de Bello.
Picón Salas, Mariano. (1980). Antología de costumbristas venezolanos del siglo XIX. Caracas: Monte Ávila Editores.

Sección 6, viernes 12 de marzo de 2010

El viernes 12 de marzo vimos el documental "Caracas, cronica del siglo XX" en la sala Cabrujas, en la sede de Cultura del municipio Chacao, comentamos el documental, su tema, su enfoque. Dicho documental es una suerte de compilación de crónicas, centradas en las transformaciones urbanísticas de la capital venezolana, en el siglo pasado, especialmente en la arquitectura y organización de la ciudad, bajo la influencia de diversos factores políticos y sociales. De igual modo, leímos y comentamos un texto de José Ignacio Cabrujas, "De las garzas, de las rosas", en el cual observamos la prolepsis, es decir, a partir de diversos factores que caracterizan el presente, el autor hizo una proyección de lo que podría ser el futuro del país.

jueves, 11 de marzo de 2010

Sesión 5, viernes 5 demarzo de 2010

Continuamos revisando ejercicios de taller de los participantes, en esta ocasión nos centramos en un acontecimiento representado desde la perspectiva del narrador-testigo-protagonista. En todos los textos leídos había hechos inesperados, de los que nos brinda Caracas y Venezuela cotidianamente: el desalojo de una torre por alerta de bomba, un posible atraco en un transporte público, un viaje en carretera de cinco horas, que se transformó en uno de 20 horas lleno de peripecias, un mal paso en el metro de la ciudad, que afortunadamente no terminó en tragedia. Teóricamente revisamos distintos conceptos vinculados a lo construccion discursiva:
LA PERSPECTIVA DE NARRACIÓN
Un mismo acontecimiento puede ser narrado desde múltiples perspectivas. El modo de narrar construye los hechos, hace que el lector o auditorio los vea de determinada manera. Un narrador puede centrarse en los aspectos agradables o positivos de un personaje, un lugar o acontecimiento, pero también desde una perspectiva negativa. La perspectiva podemos vincularla con las ideologías, las creencias, los valores. Recordemos que el discurso en la crónica presenta siempre un punto de vista subjetivo. Si soy, por ejemplo, militante de un partido político, o practicante de un culto religioso, si escribo sobre un tema vinculado con mi fe o mi ideología difícilmente seré imparcial. La visión sobre los acontecimientos de un niño o adolescente es necesariamente distinta de la que puede ofrecernos una persona adulta. Una forma específica de perspectiva es la FOCALIZACIÓN. De manera general podemos distinguir la focalización interna y la externa. ¿Quién narra está involucrado en los acontecimientos o no?¿Ve las cosas desde afuera o se involucra?¿Se centra en lo que ve en lo que puede percibirse con los sentidos, o hace referencia a emociones, sentimientos o ideas? Según la intención hay diversos tipos de discurso: a) informativo; b) argumetativo; c) emotivo d) poético (estético); c) Fático (expresiones utilizadas solamente para mantener la comunicación. En un mismo texto puede variar la perspectiva y la focalización. Puede iniciarse, por ejemplo, desde una focalización externa y luego pasar a interna o viceversa. En un texto narrativo debemos diferenciar la perspectiva del narrador de la perspectiva del personaje, porque no siempre coinciden, como ya vimos, en la narración en tercera persona o heterodiegética la perspectiva del narrador es distinta a la del personaje o personajes protagónicos.
EL TIEMPO
Los acontecimientos en un texto son procesos. Un proceso implica cambio sucesivos, y por lo tanto una evolución, y eventualmente una transformación, es decir, una sucesión en el tiempo o una cronología. Lo que en narratología denominamos ORDEN O SECUENCIA. El orden o secuencia ocurre según determinada lógica: una persona que regresa tiene que haberse ido primero, una reconciliación ocurre si antes ha habido una pelea. Los acontecimientos, igualmente presentan una DURACIÓN (un breve momento, unas horas, varios días, varios años). Un breve instante puede cambiar la vida de un personaje, en otras historias los cambios se estan de manera lenta, prolongada. Cada tipo de crónica, según su tema, tiene determinada duración. Un evento deportivo o social tiene una duración específica, la narración de un evento inesperado puede durar unos minutos, unas horas, una jornada entera. Aunque, como expresara Aristóteles "el cambio es de naturaleza interior", es decir, si no percibimos un cambio tenemos l aimpresion de que no ha corrido el tiempo. La noción de tiempo, desde el punto de vista de la percepción, es relativo.
Debemos diferenciar el tiempo de la historia (cuando los acontecimietos narados ocurrieron), del tiempo del discurso (el momento en qu eson narrados). Lo más frecuente es que los acontecimientos narrados ya hayan ocurrido.
Época de los acontecimientos relatados: los hechos pueden haber ocurrido recientemente, en la época actual; pero eventualmente los cronistas hacen referencia a hechos ocurridos en otra época.
Tiempo verbal de la historia: presente, pasado, subjuntivo, gerundio, etc.
Desviaciones cronológicas: No siempre el relato de los hechos se hace de manera lineal, en algunos casos la manera de narrar puede implicar rupturas temporales:
Analepsis: narración retrospectiva.
Prolepsis: Anticipación, se adelantan acontecimientos futuros, que son anunciados o insinuados en el textos.
Reiteración: Se utiliza usualmente para cambiar, añadir, hacer hincapié en el significado de un acontecimiento.
Elipsis: Se omite un hecho que será expuesto más adelante, con la intención de crear suspenso.
Lineas paralelas: varios acontecimientos suceden a un mismo tiempo.
Acronía: Imposibilidad de establecer una cronología precisa.
EL ESTILO VINCULADO A LA PERSPECTIVA
Como ya hemos señalado con frecuencia el cronista utiliza formas discursivas indirectas u oblicuas. La escritura contemporánea, en general, se ha caracterizado, por prácticas textuales críticas, irónicas, que han puesto en entredicho los presupuestos de lo real que postuló la modernidad: la visión unívoca de la verdad científica que ordena el mundo en categorías definibles, delimitables. Frente a la organización lógica y objetiva de lo real EL ABSURDO deja en evidencia lo negativo de la condición humana, a través de la irrupción de la incongruencia, el sinsentido, lo inesperado. Freud, en las bases del psicoanálisis dejó en evidencia la existencia, dentro de nuestra propia mente, de otra lógica más profunda, la del deseo, y otras pulsiones que podemos vincular con el inconsciente.
LA IRONÍA: Cuando hacemos referencia a la ironía debemos diferenciar la ironía como actitud vital, como perspectiva, que es previa a cualquier discurso, y el modo en que esa manera de ver las cosas, luego se textualiza, se vuelve una forma discursiva. Aquí nos interesa centrarnos en la ironía como forma discursiva. Históricamente se vincula la ironía con la época romántica y su pesimismo, la destrucción de la ilusión. Lo que vincula a la ironía con la reflexión y con el cuestionamiento de las verdades oficiales, es decir, es una forma de cuestionar en orden de cosas del mundo. El diccionario la define como "decir lo contrario de lo que se quiere dar a entender". Por lo tanto, la ironía, nos pide, leer entrelíneas, buscar otro significado detrás del literalmente expuesto. Ninguna situación es irónica en sí misma, está en la perspectiva de quien la percibe. En el discurso oral, un repentino cambio de tono puede indicar la presencia de la ironía. En el escrito algunos signos de puntuación podrían señalar ese cambio de tono: los puntos suspensivos, el paréntesis, los guiones, algunas formas de interrogar, un título que parece no concordar con el contenido, o un paréntesis. Con frecuencia es el contexto el que nos señala cuándo una frase tiene un sentido irónico o no, y nuestra experiencia previa.
EL HUMOR Y LO CÓMICO: Aunque se parecen lo cómico y lo humorístico no son iguales; pero ambas formas discursivas implican una reformulación del sentido (o significado). Proponen un discurso ambigüo, que al igual que la ironía, pide una segunda interpretación. Con frecuencia ambas se presentan a través de la hipérbole (la exageración). Por lo que nos producen risa. Estéticamente podemos vincularlas a lo grotesco, el absurdo, la parodia. Traspasan los límites de lo convencionalmente aceptado como representación. El humorista, señala Víctor Bravo, "se distancia de la realidad, relativiza la verdad, degrada los valores consagrados". Representa así el intersticio que puede haber entre el lenguaje y la realidad, entre la realidad y la representación, la existencia de un segundo nivel subyacente. Deleuze, por su parte, citado por Bravo, expresa: "El mundo moderno es el mundo de los simulacros". Aquí entramos nuevamente en la ironía como perspectiva, en el mundo en sí, en sus dinámicas hay contrasentido, absurdo, falsas representaciones, detrás de las cuales, hay una forma de burla hacia quien es su víctima. Es por ello que también estas formas discursivas pueden vincularse también con la crueldad, en tanto implican con frecuencia la degradación física o moral de alguien. Lo cómico es más directo, nos muestra de una vez esa degradación, mientras el humor va más dirigido a la inteligencia, busca hacer reflexionar al receptor.
Bibliografía
Allemann, Beda. "La ironía como principio literario". En Literatura y reflexión. Tomo II. Buenos Aires: Editorial Alfa.
Bal, Mieke. Teoría de la narración. Madrid: Cátedra
Baudelaire, Charles. De la esencia de la risa. Caracas: Ediciones Khaos.
Bravo, Víctor. Figuraciones del poder y de la ironía. Caracas: Monte Ávila Editores
Brioschi, F. y C. Di Girolamo. Introducción al estudio de la literatura. Barcelona: Ariel
Booth, Wayne. Retórica de la ironía.
Díaz-Migoyo, Gonzalo. "El funcionamiento de la ironía". En Humor, ironía, parodia. Madrid-Caracas: Revista Espiral/Editorial Fundamentos.
Calsamiglia, Helena y Amparo Tusón. Las cosas del decir. Barcelona: Ariel.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Sesión 4, viernes 26 de febrero de 2010

Iniciamos en esta sesión los ejercicios propiamente de taller con la lectura y revisión por parte del grupo, de un ejercicio que consistió en describir un personaje y vincularlo con un lugar específico. Un jardinero, un zapatero, un sujeto de los que se montan en el transporte público para ofrecer libros de metafísica, un gato, la señora de limpieza de una torre de oficina, cobraron vida en los textos. De eso se trata, de ir configurando textos que retraten esta época que nos ha tocado en suerte. Me he llevado los textos para revisar puntuación y ortografía.
LA CRÓNICA Y LA EXPRESIÓN.
EL MODO
El modo de narrar construye los hechos, hace que el lector, o auditorio los vea de determinada manera. Hay básicamente dos modos de presentar una historia: la mímesis y la diégesis
La mímesis (o discurso directo): Hablan los personajes directamente. El lector o auditorio puede tener la sensación de estar presente. Hay tres formas básicas de mímesis: el monólogo (habla un solo personaje), el diálogo (hablan dos o más personajes) y el soliloquio (hay dos o más personajes, pero sólo habla una, él o los demás no responden).
La diégesis: (discurso indirecto): Hay enunciación, narración, no hablan directamente los personajes, sino lo hace el narrador. La enunciación tiene que ver con la manera en que quien narra se presenta a través de su discurso. La inscripción del yo en el discurso implica la configuración de una identidad discursiva y marca el tono de la interacción: su discurso puede ser coloquial o formal, dramático o humorístico, puede estar presente explícitamente o no. Quien escribe puede hacer un discurso subjetivo (se describe a sí mismo) o escribir objetivamente, puede hablar a nombre de un colectivo ("nosotros los caraqueños", "nosotros los periodistas"). Esto puede indicar sentido de pertenencia o búsqueda de complicidad con el lector o auditorio. También pueden usarse sintagmas nominales (este servidor, quien escribe).
LA VOZ
Cuando nos referimos a la voz estamos centrados en el narrador y la enunciación. El narrador es un ente ficcional que organiza y cuenta la historia de uan determinada manera. No debe confundirse con el autor, la persona de carne y hueso que escribe el texto, el narrador sólo existe en el relato. Hay tres formas básicas de narrador según su vínculo con los acontecimientos:
Narrador autodiégetico (narrador en primera persona): Quien narra los acontecimientos es el protagonista de los hechos narrados. Con frecuencia lo hace en pasado. Quien narra es el protagonista pero también el responsable de la narración. En un texto el personaje puede hacer mímesis (hablar directamente en el texto) pero también diégesis (narrar los acontecimientos).
Narrador heterodiegético: (narrador en tercera persona) No participa en los hechos narrados. Narra como un observador.
Narrador Homodiegético: No es el protagonista principal de los hechos narrados pero si es parte de la historia, está vinculado con él.

viernes, 19 de febrero de 2010

SESIÓN TRES, JUEVES 18 DE FEBRERO DE 2010

ESPACIO-LUGAR-AMBIENTE. LA CRÓNICA COMO EXPRESIÓN DE CIUDADANÍA.

EL ESPACIO:

La noción de espacio, como la noción de tiempo, es una abstracción humana. Existe en tanto podemos vincularla con la percepción de un sujeto, una persona. La enciclopedia define el espacio como: “Continente de todos los objetos sensibles que coexisten//Parte de este continente que ocupa cada objeto sensible.//Capacidad de terreno sitio o lugar.//Transcurso de tiempo.//Lugar descampado.//Geom. Lugar con tres dimensiones: longitud, latitud y profundidad. Éste es el que perciben intuitivamente nuestros sentidos.” Es decir, podemos vincular la noción de espacio a una habitación, a un terreno o al universo que nos contiene y cuyo espacio, en realidad, no es medible. La teoría de la relatividad planteó inclusive la existencia de una cuarta dimensión, que sería vertical a los tres ejes de coordenadas ya mencionados, longitud, latitud y profundidad. Matemáticamente es posible desarrollar geometrías de cualquier número de dimensiones, pero no ha sido posible demostrar la realidad física de esa posibilidad. Algunos relatos de ciencia-ficción se basan en esos presupuestos. Pero en lo que compete a un cronista, que pretende representar la realidad actual, o pasada, nos centraremos en el vínculo del espacio con la actividad humana:

Formas de presentación del espacio
a) estable: El sujeto que ve, observa desde un punto fijo.
b) dinámica: El sujeto que ve, se desplaza.

LOS PERSONAJES Y EL ESPACIO:
Oposiciones espaciales:
-interior-exterior (protección o peligro)
-cerca-lejos (visión global ó visión detallada, estar cerca del objetivo o no)
-abierto-cerrado (libertad-prisión)
-conocido-desconocido
-asequible-inasequible (El castillo de Kafka)
-ciudad-campo (la ciudad equivale a la civilización y el campo a la barbarie; o a la inversa (la ciudad, lugar de corrupción y alienación y el campo como lugar de la pureza)
marco: implica las notaciones de tiempo histórico y de lugar geográfico en que ocurren los acontecimientos, mediante el marco es posible percibir él ó los ambientes en que se desarrolla el acontecer.
el espacio y su percepción a través de los sentidos: (vista, oído, tacto)
-cerca-lejos (un rumor que se vuelve griterío, puede implicar peligro) oído
-oscuridad-claridad (la oscuridad no permite ver, desdibuja el lugar, sus formas, colores, volúmenes, un anciano, por ejemplo, o un miope, pueden tener dificultades para percibir el espacio) vista
-El personaje, aún si no puede ver bien el lugar puede describirlo a través del tacto (húmedo, de barro, caliente-frío [la vendedora de fósforos que muere de frío]
Los objetos
El relleno de un espacio viene determinado por los objetos que cabe encontrar en él. Determinan el efecto espacial de la habitación por su forma, medida y colores. La configuración de los objetos, puede también tener una influencia en la percepción de ese espacio. En algunas historias se presentan los objetos en detalle. En otras historias cabe presentar el espacio en forma vaga e implícita.
Los ambientes y los objetos, así mismo, pueden caracterizar a los personajes por su clase social, edad, sexo, etc. "El alojamiento de una persona está conectado especialmente con su carácter, su forma de vida y sus posibilidades".

ESPACIO Y ACONTECIMIENTOS

Hay historias en las que espacio y acontecimiento están estrechamente vinculados: declaraciones de amor a la luz de la luna, apariciones fantasmales entre ruinas, alborotos en bares. Estas combinaciones prefijadas se las denomina topos.

TIEMPO Y ESPACIO
"La relación entre tiempo y espacio es de importancia para el ritmo. Cuando un espacio se presenta extensamente, es inevitable una interrupción de la secuencia temporal, a menos que la percepción del espacio sea gradual (en el tiempo) y pueda, por lo tanto, considerarse un acontecimiento.
Contexto temporal: Tiempo en el que ocurren los hechos narrados, si están narrados en presente o pasado, se enfocan en el tiempo actual o en algún otro período de la historia (novela de época o novela histórica). O en el caso de la ciencia ficción o el relato fantástico se ubican en un tiempo futuro o imaginario.


EL LUGAR: Se refiere a la posición geográfica en la que ocurren los acontecimientos (la ciudad de Caracas, San Fernando de Atabapo, el Delta del Orinoco). Mientras que el escenario es el lugar específico donde ocurren los acontecimientos: la habitación del personaje en el cual se centrará la crónica, el teatro, la puerta de la casa, la avenida Casanova de Caracas, el restaurante X.

Las referencias del lector: Si cierto acontecimiento se sitúa en Dublín, significará algo distinto que si ocurre en París, o en Machu Picchu. Hay lugares culturalmente emblemáticos. Todas las capitales, especialmente las grandes urbes, tienen rasgos comunes, pero si el lector vive en la ciudad o el escenario reseñado podrá interpretar ciertas claves o referencias que le son familiares. Mientras que la lectura de una crónica que transcurre en un lugar exótico despierta su imaginación o se espíritu de aventura. La periodista argentina Leila Guerriero para escribir su libro crónica Los suicidas del fin del mundo (Tusquets, 2005), viajó a un pequeño pueblo olvidado en la Patagonia, Las Heras, en el que se produjeron, en pocos años, una ola de suicidios, todos personas muy jóvenes. En ese caso el lugar es fundamental para entender la trama de la historia relatada, como en cualquier historia de horror, de pesadilla.

CONTEXTO SOCIAL O EL AMBIENTE: El entorno cultural -religioso, moral, social-, que condiciona el comportamiento de los personajes y que se expresa como una atmósfera o espacio espiritual que define, en último término, las característicos del acontecer.
De acuerdo a su contexto social o de ambiente podemos decir que un relato retrata la vida campesina, pequeñoburguesa, obrera, estudiantil.

A estas nociones de espacio, lugar y ambiente habría que agregar, tal como lo plantea Víctor Bravo en Figuraciones del poder y la ironía, que en nuestra representación de lo real intervienen tres ejes o esferas que colindan:
a) la objetividad
b) la subjetividad
c) Intersubjetividad
Existe el espacio observado, pero en su configuración verbal intervienen los tres ejes vinculados a la representación de lo real: a) la realidad objetiva, que perciben los sentidos; b) la subjetividad que influye en quien observa, las características del personaje vinculada al contexto y la situación en la que se encuentra (un lugar puede resultar extraño o amenazante para un niño, pero no para un adulto; o puede estar cargado de significación emotiva, según las circunstancias, etc) y c) La intersubjetividad: Hay lugares que tiene una connotación simbólica colectiva, como una Iglesia, un cementerio, un lugar de diversión o de reputación dudosa.

Leímos diversos textos en los cuales puede observarse las nociones de espacio, lugar y ambiente. El vínculo con el lugar es muy importante para la crónica, aún si se centra en un personaje, con frecuencia es su pertenencia a un lugar lo que lo define. Por ejemplo, es frecuente la contraposición entre personaje rural y urbano; lo rural se vincula a lo salvaje y desorganizado mientras lo citadino o urbano representa el mundo civilizado. Mientras la crónica de Indias se centró en el mundo natural del nuevo continente; la crónica costumbrista contrapuso lo rural y lo urbano; la crónica modernista y contemporánea se centran en la vida citadina. Pero, ¿qué define y diferencia el campo y la ciudad?:

-Uno de los factores que definen el salto de comunidad a ciudad es el crecimiento, en tres sentidos: a) El crecimiento demográfico (aumento de la población); b) El crecimiento económico (crecimiento en la producción de bienes); y c) El crecimiento espacial (extensión del espacio urbanizado). Las transformaciones sociales determinan nuevos roles y cambios en la ciudad física.
-La densidad de población en el ámbito urbano determina las formas de vida pública multitudinaria, lo masivo, que podemos vincular con el anonimato y la alienación, pero también con formas de identidad y memoria colectivas típicamente urbanas. La psicología de las masas, como expresara Freud, va más allá de la suma de sus partes individuales. La llamada industria cultural con sus ídolos y productos o los medios de comunicación masiva, sus imágenes o mensajes se configuran acorde a esa psicología de las masas. La ciudad contemporánea puede definirse como un centro de consumo.
-La pluralidad de ámbitos y culturas propias del vivir citadino y cosmopolita crea una gama rica de identidades sectorizadas pero también de alteridades, disidencias y enfrentamientos. En el ambiente rural, comunitario, es más frecuente la identidad, es decir, los modelos de comportamiento comunes. Mientras que las nociones de centro y periferia son más frecuentes en el ámbito urbano, donde algunos grupos se imponen sobre otros y dominan el ámbito público. Dentro de la diversidad urbana se hace indispensable la adopción de principios que regulen el comportamiento, el establecimiento por escrito de las leyes y las instituciones que hacen cumplir las leyes: la policía, los jueces y juzgados.
-Las formas de expresión urbanas son igualmente diversas y algunas son masivas: el espectáculo concebido para la multitud, las expresiones culturales efímeras, hechas para satisfacer el gusto, la moda del momento, el mitin político, entre otros.
-Los espacios simbólicos que identifican a la ciudad moderna son artificiales, mientras que los espacios simbólicos rurales están más vinculados a la naturaleza. Igualmente, se contraponen el vicio y la virtud, al diferenciar ambos espacios, la ciudad se vincula al vicio, la corrupción, la criminalidad, mientras el campo simbólicamente hablando es el lugar de la inocencia, la pureza. Lo exquisito y lo decadente también definen lo urbano y la desazón como característica espiritual.

Espacios y rasgos de identidad: En la ciudad hay espacios emblemáticos colectivos vinculados a la memoria y cultura de sus habitantes. Algunas décadas atrás la Ciudad Universitaria, las torres del Centro Simón Bolívar, la reurbanización de El Silencio, el hotel Humboldt en la cima del Ávila, el proyecto (inconcluso) de El Helicoide, fueron construcciones arquitectónicas emblemáticas vinculadas a la modernidad, al progreso. Como hoy, por ejemplo, en menor escala, la transformación de algunos espacios públicos en el municipio Chacao, reflejan cambios vinculados al ejercicio de la ciudadanía. Otros espacios públicos también han devenido en espacios simbólicos colectivos: la Av. Bolívar o la Plaza Brión como espacios colectivos de expresión política; la Plaza Altamira o los espacios aledaños a la Plaza Morelos, vinculados a la expresión cultural. Curiosamente un espacio natural es el lugar emblemático de los caraqueños de todos los ámbitos sociales y culturales: el Ávila, la cadena montañosa en cuyo valle se asienta Caracas.

La ciudad en la literatura venezolana: Desde el siglo XIX podemos mencionar textos literarios venezolanos vinculados al vivir citadino, la crónica costumbrista es básicamente urbana. A finales de ese siglo ya encontramos novelas como Todo un pueblo de Miguel Eduardo Pardo ó Ídolos rotos de Manuel Díaz Rodríguez que transcurren en la Caracas de la época, una ciudad aún rural. A comienzos del siglo XX, en obras como La Trepadora de Rómulo Gallegos o ifigenia de Teresa de la Parra podemos observar la descripción de la Caracas que ya presenta algunos rasgos de ciudad moderna. En Los alegres desahuciados de Mariño Palacios y en algunas de las novelas de Guillermo Meneses como Campeones, El falso cuaderno de Narciso Espejo, La misa de arlequín, ya podemos observar las características de una ciudad moderna. En la década del sesenta ya podemos señalar la consolidación del ambiente urbano en nuestra literatura con obras como País portátil de Adriano González León, Piedra de mar de Francisco Massiani, Historias de la calle Lincoln de Carlos Noguera, No es tiempo para rosas rojas-Antonieta Madrid, Los pequeños seres- Salvador Garmendia, Cuando quiero llorar no lloro-Miguel Otero Silva. Casi todas estas novelas, salvo Piedra de mar, tienen un elemento común: la violencia urbana. En épocas más recientes podemos destacar las novelas de ambiente urbano Después Caracas-José Balza y Latido de Caracas-Gisela Kosak.


Bibliografía:

Bal, Mieke. (1990). Teoría de la narrativa. (Una introducción a la narratología). Madrid: Cátedra.
Calsamiglia, Helena y Amparo Tusón. (2002). Las cosas del decir. Barcelona: Ariel.
Jara, René y Fernando Moreno. Anatomía de la novela.
Márquez Rodríguez, Alexis. (2006, 2da. reimpresión de la 2da. edición). La comunicación impresa. Teoría y práctica del lenguaje periodístico. Valencia/Caracas: Vadell Hermanos.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Sesión 2, jueves 11 de febrero de 2010


En la segunda sesión continuamos revisando algunas de las características de la crónica y hablamos sobre la construcción del personaje:

LOS TIPOS DE CRÓNICA

Perspectiva diacrónica: Como todo género, la crónica ha ido cambiando a través del tiempo, cambió en su intencionalidad y en su estilo:

La crónica histórica o crónica de Indias: Su intención era dar cuenta de la nueva realidad encontrada en el continente americano. En ellas parece confundirse la realidad con la ficción y el mito. Son también relatos épicos, de grandes hazañas frente a la naturaleza indomable de América. Sin olvidar que tenían un sentido práctico: informar a la Corona española de todo aquello a lo que puede sacársele provecho en el nuevo continente, incluyendo a sus pobladores.

La crónica costumbrista: Se publica en la prensa y las revistas de la época (siglo XIX). Están vinculadas a los procesos de Independencia política en América Latina, y la consecuente necesidad de definir, a posteriori, lo nacional. El protagonista de la crónica es el personaje típico.

La crónica modernista: También se publica en prensa y las revistas de la época (finales del siglo XIX y comienzos del XX). El cronista del Modernismo es escritor de oficio, quiere dar cuenta de hechos noticiosos de actualidad, y en un lenguaje de marcada elaboración estética.

La crónica contemporánea: Circula inicialmente en la prensa, la escriben escritores y periodistas de oficio, se centran en personajes y hechos de actualidad. Se diversifica según su tema. Hoy podemos encontrar crónicas no periodísticas en los nuevos medios virtuales. El blog, en principio, alberga, los más diversos tipos de crónica.

Perspectiva sincrónica

Según el tema que aborde podemos distinguir en un mismo período diversos tipos de crónica:

La crónica deportiva: Se centra en algún aspecto de un evento deportivo: Un juego específico, un atleta destacado, etc. El cronista, más allá de informar los resultados de una competencia, nos entrega los aspecto humanos de una competencia, se detiene en el impacto de la victoria o la derrota, la actitud de los espectadores, “aquellas pasiones y sentimiento que envuelven al deporte” (Earle Herrera, La magia de la crónica)

La crónica de sucesos o crónica “roja”: Relata los hechos delictivos o fuera de la ley (robos, asesinatos, tráfico de drogas), o trágicos, que ocurren en una ciudad; o aquellos que ocurren a nivel planetario, que por su trascendencia, se consideran de interés público (el paso devastador de un huracán, los efectos de un terremoto, o inundación). En este caso, por razones éticas, el cronista no puede, o no debe, tomar partido. Defender un acto criminal, le acarrearía el rechazo público. Un caso emblemático de crónica de sucesos, es la novela de no-ficción A sangre fría, de Truman Capote, que relata el asesinato de una familia en Kansas, e intenta adentrarse en la psicología de quienes cometieron el delito. Para escribirla su autor se trasladó al lugar de los hechos, entrevistó a personas de la comunidad, y los propios asesinos.

La crónica social: Da cuenta de eventos públicos de relevancia social, como su nombre lo indica: bautizos, bodas, cumpleaños, presentaciones de libros, películas, productos, servicios, etc. Sus protagonistas son, por lo general, personalidades de los estratos medios-altos y altos de la sociedad. La reseña de estos eventos, tal como ocurre con la publicidad, presenta una suerte de vitrina de exhibición de los protagonistas de una época, que siempre son: las familias “distinguidas”, las damas “elegantes”, los “excelentes” anfitriones.

La crónica de cultura y espectáculos: Reseña eventos vinculados al arte y la cultura (una exposición, un concierto, un evento de artes escénicas, la llegada a cartelera de una película) aunque también puede centrarse en una personalidad destacada en particular. Al igual que el cronista de sociales, para el de cultura y espectáculos, es fundamental el lenguaje: debe saber sobre el arte a ser reseñada y sus términos. Nos habla de “trazos”, “colores”, “tono de voz”, “movimientos musicales”, “los planos de la película”, “el guión”, “los personajes”, etc.

La crónica política: Como su nombre lo indica trata sobre el acontecer político de una época. Puede centrarse en un personalidad específica, un líder político, o en un evento o acontecimiento. Al igual que otros tipos de crónica utiliza términos que le son propios: “democracia”, “liderazgo”, “popularidad”, “demagogia”, “evento electoral”, etc.

FORMAS DISCURSIVAS CON LAS QUE TRABAJA LA CRÓNICA

La crónica puede hacer uso de todos los géneros discursivos que pueden estar presentes en una narración:

Narración: “Relato de una serie de acontecimientos lógica y cronológicamente relacionados que unos actores (personajes) causan o experimentan.” (Mieke Bal, Teoría de la narrativa). Tradicionalmente la narración presenta tres secuencias básicas: un estado inicial-nudo o complicación y la solución o desenlace. En el plano del contenido la narración está conformada por los personajes, el lugar y/o ambiente, las acciones y acontecimientos. Igualmente debemos determinar el tiempo de la narración. En el plano de la expresión debemos configurar el narrador (¿quién cuenta?, si estará representado de manera explícita); el punto de vista (¿cómo cuenta?¿desde qué perspectiva?); la focalización (¿en qué se centra el relato) y el estilo (como ya hemos señalado en la crónica es frecuente el uso de modos de expresión oblicuas: el humor, la ironía, la parodia, la paradoja).

Descripción: “Dibujar o representar una cosa, de modo que de cabal idea de ella.//Representar personas o cosas por medio del lenguaje.//Log. Definir una cosa, dando una idea general de sus partes o propiedades”. (Alexis Márquez Rodríguez, La comunicación impresa).

Diálogo: “Conversación entre dos o más personas que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos”. (Alexis Márquez Rodríguez, La comunicación impresa.)

Argumentación: “Defender una idea u opinión aportando un conjunto de razones que justifiquen nuestra postura”. La argumentación está vinculada con la persuasión, con las formas discursivas denominadas retórica y oratoria en la antigüedad, es decir, el discurso que seduce y convence al interlocutor o auditorio. Como ya hemos mencionado en toda crónica hay una perspectiva o punto de vista respecto al objeto en el cual se centra, bien sea una persona, un lugar, región o ambiente; o un acontecimiento particular, y también se busca un estilo que seduzca al lector o auditorio, pero en la crónica ese punto de vista no se expresa de manera directa, frontal.

EL PERSONAJE

Diferenciamos las personas (sujetos reales que configuran nuestro punto de partida), del personaje de la crónica (la manera en que recreamos esas personas, tomando determinados rasgos suyos, para construir un relato, transformándolos así en personajes, seres de ficción).

Sin embargo, a pesar de que el personaje es un ser ficticio, debe dar la impresión de ser real, debe cobrar vida como cualquier persona del mundo que nos rodea. Inicialmente hay dos aspectos a ser tomados en cuenta para configurar un personaje: a) Su configuración externa y b) Su configuración psicológica.

a) La configuración externa: Descripción física del personaje, todo aquello que podría observarse al ver una persona: su edad, su raza, su altura, los rasgos o características de su rostro o su expresión, su vestimenta, sus modales.
b) La configuración psicológica: El aspecto psicológico se representa en el relato a través del comportamiento del personaje en situaciones concretas. Lo que permite observar y explicar la motivación de las acciones del personaje, su vínculo con los otros. Pero de igual modo podemos expresar sus ideas o sentimientos, su mundo interior. La gestualidad puede servirnos para mostrar rasgos de su carácter: la risa fácil, el silencio que expresa reserva, la agresividad o la violencia al reaccionar.

Igualmente podemos distinguir entre los personajes planos y esféricos. Los planos no varían en su configuración a través de la trama, como es el caso de los personajes típicos de la crónica costumbrista. Mientras los esféricos son más complejos y pueden sufrir cambios a lo largo del relato.

Las variables sociales: A los personajes los pueden determinar diversas variables sociales: el sexo, la edad, la clase social, el rol social que desempeña, su ocupación, su nivel educativo, vicios y virtudes, lugar o ambiente en el que se encuentra, en qué situación se encuentra.

De qué maneras una narración nos permite configurar el perfil de un personaje:
a) Descripción directa realizada por el narrador.
b) Las acciones y pensamientos del personaje.
c) De qué manera se vincula con los otros personajes de la trama.
d) El discurso del personaje (qué dice y cómo lo dice).
e) En oposición a otros personajes: la valentía frente a la cobardía o la pusilanimidad, la honestidad y la fidelidad frente a la traición, la bondad y la generosidad frente a la avaricia.

Noción de verdad
a) Si el personaje es lo que parece: responde a la verdad.
b) Si esconde lo que es: identidad oculta.
c) Si parece lo que no es: no responde a la verdad.

Marcos referenciales
Expectativas del lector o receptor del relato frente al personaje, que construye de acuerdo a sus referencias previas sobre personajes o personas.

Los personajes referenciales
Aquellos que podemos vincular con un marco referencial previo. De acuerdo a ese marco se espera de ellos determinados comportamientos:
a) Los personajes históricos.
b) Los personajes míticos o legendarios (El rey Arturo, San Nicolás, las hadas, las princesas y los príncipes)

La coherencia
Toda mención a la identidad del personaje contiene información que limita otras posibilidades. Si un personaje es atractivo y rico no actuará igual que uno que es feo y pobre. Sin embargo, la historia de la literatura, o la ficción en general, podemos encontrar personajes que rompen con el estereotipo: Doña Bárbara, el personaje de Rómulo Gallegos, nos presenta una imagen de la feminidad que no es maternal ni delicada; en la película Hrek el príncipe protagonista es un ogro verde y feo.

La focalización: El punto de vista o la focalización de quien narra puede reflejar personajes de un mismo ambiente de manera distinta. En Pantaleón y las visitadoras de Mario Vargas Llosa encontramos una narración jocosa sobre prostitutas mientras que en el cuento “La mano junto al muro” de Guillermo Meneses, o en los relatos de Henry Miller o Salvador Garmendia encontramos otro tipo de imágenes sobre los mismos ambientes y personajes: el prostíbulo y las prostitutas. En la crónica esto es fundamental, es decir, desde qué perspectiva se quiere representar la realidad.

Vínculo entre personaje y acontecimiento:
Un determinado acontecimiento puede determinar cambios en un personaje, o viceversa, las alteraciones en la estructura de un personaje pueden influir en los acontecimientos y determinar el desenlace de una fábula. Por ejemplo, presenciar un crimen o cometerlo, es el caso de la crónica “El matadero” de Echeverría; encontrarse en un lugar que no se conoce y no entender el comportamiento de los lugareños, es el caso de “Contratiempos de un viajero” de Juan Manuel Cagigal. Esta estructura fue común en la crónica ejemplarizante del siglo XIX, la cual quería mostrar comportamientos poco “civilizados” del vulgo. Se representaban las peripecias del señor educado en ambientes donde la masa inculta lo agredía sin piedad, y terminaba en un puesto de socorro o incluso en la funeraria.

Bibliografía

Bal, Mieke. (1990). Teoría de la narrativa. (Una introducción a la narratología). Madrid: Cátedra.
Calsamiglia, Helena y Amparo Tusón. (2002). Las cosas del decir. Barcelona: Ariel.
Herrera, Earle. (1991). La magia de la crónica. Caracas: Fondo Editorial de Humanidades y Educación. Universidad Central de Venezuela.
Márquez Rodríguez, Alexis. (2006, 2da. reimpresión de la 2da. edición). La comunicación impresa. Teoría y práctica del lenguaje periodístico. Valencia/Caracas: Vadell Hermanos.

lunes, 15 de febrero de 2010

Sesión 1, martes 9 de febrero de 2010



En la sesión 1, martes 9 de febrero, hicimos las presentaciones de rigor, básicamente compartimos nuestros nombres, a qué nos dedicamos y por qué nos interesaba el taller de crónica. Luego nos centramos en dar algunas nociones generales sobre el género crónica:

DEFINICIÓN DE CRÓNICA: “Género narrativo que se centra, por lo general, en un personaje, evento ó acontecimiento específico de la actualidad, desde una mirada subjetiva, personal”.

CARACTERÍSTICAS DE LA CRÓNICA

Es un género híbrido ó fronterizo: Algunos estudiosos lo sitúan discursivamente entre el periodismo y la literatura; otros entre el periodismo, la literatura y la historia. Earle Herrera en La magia de la crónica lo define como “un género del periodismo de opinión”. Este encasillamiento discursivo dejaría fuera la crónica histórica, conocida entre nosotros como Crónica de Indias, la crónica oral, ó la crónica contemporánea no escrita por periodistas.

Vínculo con el periodismo:
-Informa sobre un personaje o hecho de actualidad.
-Se publica, por lo general, en un medio de comunicación masivo (la prensa, la revista).
-Para el cronista establecer vínculo lo más directo posible con el lector es fundamental. Su discurso está dirigido hacia él.
-El lenguaje utilizado debe ser ágil, dinámico, preciso y ameno. O se corre el riesgo de aburrir al lector y que este abandone la lectura del texto.
Diferencias: La función de los géneros periodísticos tradicionales como el reportaje, el artículo, la noticia, es básicamente informar, debe apegarse a los hechos, mientras la crónica no se conforma con la versión escueta del hecho. El punto de vista personal, la toma de posición frente a lo narrado, que caracteriza a la crónica no se le permite al periodista que reseña un acontecer noticioso. Expresa Earle Herrera en La magia de la crónica: “No solo se reseña, sino que se opina, ironiza, ridiculiza o exalta el acontecimiento de que se trata. Y de ese acontecimiento el cronista puede quedarse con un solo aspecto del mismo: el virtuosismo de un artista, la oratoria de un político, la aventura de un libro más que el libro en sí, el valor de un deportista, la indecisión de un árbitro de fútbol o la pasión que desborda el fanatismo”.

Vínculo con la literatura:
-El estilo hace al cronista. Por lo tanto la crónica debe presentar un lenguaje estéticamente elaborado. Aún si el estilo del autor es coloquial.
-Si bien la materia prima del cronista es un hecho actual, es igualmente un texto ficcional. En el sentido de que van a tomarse sólo determinados aspectos de la realidad reseñada para presentar al lector una representación subjetiva de esa realidad. Lo que el lector o receptor recibe no es la realidad, tal cual como es, sino la realidad recreada desde un determinado punto de vista, la del cronista.
Diferencias: El material del cronista no es imaginado libremente, toma como punto de partida un hecho real.

Vínculo con la Historia:
-Presentación de un hecho ocurrido efectivamente de manera lógica y cronológica. Pero el cronista al organizarlo lo ubica de manera específica por su tema y su ámbito. Se centra en la vida de un individuo, una ciudad o región; alguna gran empresa, como una guerra, una cruzada, un determinado proceso político; o alguna institución, como la monarquía, la Iglesia. Ofrece el acontecer ciudadano actual (social, económico, cultural o político).
Diferencias: El historiador trabaja con hechos ocurridos en el pasado, los estudia de manera secuencial y resalta los grandes hitos de esa secuencia. Hay una perspectiva cronológica distanciada en el tiempo. Mientras el historiador busca una gran panorámica, el relato de la crónica va al detalle, se centra en determinado (s) aspecto (s), el lector o espectador tiene la impresión de ser testigo del acontecimiento reseñado.


El estilo: El cronista busca per se seducir al lector, por lo tanto apela a diversos recursos para lograr este objetivo: un estilo suelto y ligero, dinámico; pero al mismo tiempo estéticamente elaborado; y con frecuencia acude a formas discursivas indirectas, tales como: el humor, la ironía, la parodia, la paradoja, e incluso, el sarcasmo. Con frecuencia su discurso interpela los discursos oficiales, transgrediéndolos y reelaborándolos. “Los cronistas, hacen transparentes las relaciones jerárquicas, de poder, y otras formas de organización social, los supuestos que rigen nuestro comportamiento social.” (María Josefina Barajas, Imaginarios de una cotidianidad). Su postura no es frontal, pero ofrece al receptor los elementos necesarios para que él (o ella) saque sus propias conclusiones.

La veracidad: Si bien la crónica presenta una postura subjetiva de un hecho o personaje, al igual que cualquier género periodístico, “debe atenerse a la verdad, no puede tergiversarla” (Earle Herrera, La magia de la crónica). Un cronista es siempre honesto con el receptor, no le miente. Sabe que la verdad absoluta no existe, por eso no busca imponer su verdad. Pero si pretende ser veraz.

La voz de los que no tienen voz pública: En la crónica no se da cuenta de los grandes acontecimientos desde la perspectiva del poder, se narra o se describe desde el punto de vista de la gente de a pie, desde una visión cotidiana. Por ello, con frecuencia, los personajes que la protagonizan son anónimos, del pueblo, o son personajes “populares”, es decir, que pertenecen al imaginario colectivo: el artista de cine o televisión, el cantante, la vedette. En definitiva, personajes, que más allá de su origen, se identifican con ellos una cantidad importante de los miembros de una comunidad o sociedad.

El aspecto revelador de la crónica: Su finalidad última, no evidente, “es arrojar luz sobre la parte oculta, lo que no se ve, lo desapercibido para la mayoría, el claroscuro de la vida, el detalle revelador, la relación entre realidades aparentemente distantes o contradictorias, la sorpresa y el asombro, ‘el perfil del instante’ que escapó a muchos y quedó plasmado en la crónica”. (Earle Herrera, La magia de la crónica).

Los temas de la crónica: Los temas de una crónica pueden ser variados: un personaje típico, por su oficio, su comportamiento; un lugar que pertenezca a la memoria colectiva de una comunidad o sociedad; o un evento o acontecimiento relevante (la elección de una autoridad pública, un concierto multitudinario, un desastre). Lo fundamental es que el tema escogido sea de interés común para la sociedad a la cual pertenece el cronista. (María Josefina Barajas, Imaginarios de una cotidianidad).

Bibliografía básica

Barajas, María Josefina. (1998). Imaginarios de una cotidianidad. Caracas: La Casa de Bello.
Cabrujas, José Ignacio. (1997). El país según Cabrujas. Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericana.
Dahbar, Sergio. (1989). Sangre, dioses, mudanzas. Caracas: Alfadil Ediciones.
Herrera, Earle. (1991). La magia de la crónica. Caracas: Fondo Editorial de Humanidades y Educación. Universidad Central de Venezuela.
Lerner, Elisa. (1984). Crónicas ginecológicas. Caracas: Línea Editores.
Lerner, Elisa. (1979). Yo amo a Columbo. Caracas: Monte Ávila Editores.
Lerner, Elisa. (2000). Carriel para la fiesta. Caracas: Editorial Blanca Pantin.
Lerner, Elisa. (2000b). En el entretanto. Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericana.
Muñoz, Boris. (2007). Despachos del Imperio. Caracas: Debate.
Rotker, Susana. La invención de la crónica. México: Fondo de Cultura Económica.
Valle, Gustavo. (2005). La paradoja de Itaca. De ciudades y de viajes. Caracas: Ministerio de la Cultura/Consejo Nacional de la Cultura.