jueves, 8 de abril de 2010

Sección 8, La crónica modernista

Continuando con nuestro recorrido histórico de la crónica, leímos tres crónicas modernistas: El colibrí de Pedro Emilio Coll, narrador venezolano y dos crónicas de José Martí, una de las figuras más destacadas del Modernismo latinoamericano, poeta, periodista y político cubano. En la primera parte de la sesión contextualizamos estas crónicas señlando algunas características del Modernismo:

MODERNISMO

Movimiento literario, pero también ideológico, cultural y social latinoamericano, que podemos situar entre las dos últimas décadas del siglo XIX y las dos primeras del siglo XX. Aunque su influencia se extenderá un poco más en el tiempo. Su figura más destacada es el poeta, periodista y diplomático nicaragüense Rubén Darío. Otras figuras importantes son: José Martí, Julián del Casal, José Asunción Silva y Gutiérrez Najera. Entre los escritores venezolanos se encuentran: Manuel Díaz Rodríguez (el máximo prosista continental del Modernismo), Pedro Emilio Coll, Pedro César Dominici, y algunso estudiosos mencionan a Rufino Blanco Fombona. Coincide con la denominada Generación del 98 española (Ramón del Valle Inclán, Miguel de Unamuno, Jacinto Benavente, Pío Banoja y Ramiro de Maeztu). Asimismo coincide en el tiempo con la Belle Epoque (La Bella Época) en Europa. La estética modernista amalgamó diversas tendencias literarias e ideológicas, entre las que podemos mencionar: el Romanticismo, el Realismo, el Naturalismo, el Parnasianismo, el Simbolismo, el Decadentismo, el Prerrafaelismo inglés, y con las corrientes de pensamiento Positivismo, Espiritualismo y Vitalismo. El Positivismo podemos observarlo en las obras modernistas en la fuerte importancia que va a cobrar la noción de Progreso, vinculada con los avances científicos y tecnológicos, la importancia del pensamiento racional, opuesto generalmente a la barbarie. Es por ello que la vida y ambiente urbanos van a ser los referentes predominantes en el texto modernista. Con frecuencia la ciudad de París, en particular, que era el epicentro cultural de la época. El Arte y la Belleza "se postulan como valores supremos y absolutos", como respuesta estética, refinada, a la sociedad mercantilista y mecanizada, que ha transformado el arte en mercancía y ha despojado al artista de su papel ductor en la sociedad. La prosa periodística en particular no escatima la belleza verbal para diferenciarse de las expresiones destinadas al populacho que empiezan a circular en la prensa, tales como el folletín. Por otra parte, la literatura en lengua española se había desgastado, anclándose en el academicismo. la estética hispanoamericana quería diferenciarse de esta estética decadente y proponer una estética singular, propia de América, pero al mismo tiempo universal. El cronista del Modernismo quiere ser ante todo, "ciudadano del mundo". De allí que sea común encontrar referentes exóticos, misteriosos en los textos modernistas, como es el caso de la crónica que leímos de Martí, "Un funeral chino", que describe en detalle las exequias de un personaje relevante de la comunidad china de New York, mostrando rituales, costumbres, trajes. Más allá de lo estético, el Modernismo abarca aspectos de la vida cotidiana de las personas de a pie de la época, que puede observarse en el culto a la moda, al objeto bello, al espectáculo. Lo bello- señala Graciela Montaldo, pasa a ser "algo disponible en el mercado" (...) "desde los trajes cada vez más sofisticados hasta los objetos de aseo personal". Esto se representa en la cronica y el texto modernista en el cuidado que se le presta al lenguaje, hasta volverse incluso preciosista, y a la artificiocidad como valor estético predominante, se contrapone a lo real el ideal del arte. Esto es posible en la medida en que las capitales latinoamericanas empiezan a crecer y se abren al mercado internacional global, una vez que se han independizado de España. Otro aspecto fundamental es el vínculo de la estética modernista con lo espiritual y subjetivo, y especialmente con el "spleen", el malestar del espíritu que surge a propósito de la mercantilización y mecanización de la sociedad, que coloca al artista y al escritor al margen de la sociedad, al no poder asignarle un valor productivo a su trabajo. Señala Darío en uno de sus textos: "Las musa se van, porque vinieron las máquinas y apagan el eco de las liras". Hay también en el escritor y cronista de la época un cierto hedonismo, que lo lleva a destacar en sus descripciones todo aquello que puede percibirse a través de los sentidos: colores, olores, sabores. De igual modo el referente erótico cobra relevancia. Por otra parte, debe señalarse el estrecho vínculo entre Modernismo y Modernidad, al igual que el artista del Renacimiento, el modernista, y muy especialmente el escritor de crónicas, le interesa estar al día, enterarse y mostrar los avances y novedades de los países más avanzados. Lo que no les es difícil puesto que los grandes escritores latinoamericanos del Modernismo van a ser viajeros. Vivirán en distintos países latinoamericanos, en los Estados Unidos y en Europa. En su propia escritura le interesa destacarse por su originalidad y novedad, que va a tomar de diversas culturas, idiomas, y movimientos estéticos. Su referente es el hombre universal, culto, que surge con la Ilustración, el enciclopedismo, a finales del siglo XVIII.

Bibliografía

Díaz Rodríguez, Manuel. (1942) "Paréntesis modernista o ligero ensayo sobre el Modernismo". En Camino de perfección y otros ensayos. Apuntaciones para una biografía espiritual. Caracas: Editorial Cecilio Acosta
Montaldo, Graciela. (1995). La sensibilidad amenazada. Caracas: Fundación Celarg/Planeta.
Rama, Ángel. Rubén Darío y el Modernismo. Editorial Alfa.

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