jueves, 11 de marzo de 2010

Sesión 5, viernes 5 demarzo de 2010

Continuamos revisando ejercicios de taller de los participantes, en esta ocasión nos centramos en un acontecimiento representado desde la perspectiva del narrador-testigo-protagonista. En todos los textos leídos había hechos inesperados, de los que nos brinda Caracas y Venezuela cotidianamente: el desalojo de una torre por alerta de bomba, un posible atraco en un transporte público, un viaje en carretera de cinco horas, que se transformó en uno de 20 horas lleno de peripecias, un mal paso en el metro de la ciudad, que afortunadamente no terminó en tragedia. Teóricamente revisamos distintos conceptos vinculados a lo construccion discursiva:
LA PERSPECTIVA DE NARRACIÓN
Un mismo acontecimiento puede ser narrado desde múltiples perspectivas. El modo de narrar construye los hechos, hace que el lector o auditorio los vea de determinada manera. Un narrador puede centrarse en los aspectos agradables o positivos de un personaje, un lugar o acontecimiento, pero también desde una perspectiva negativa. La perspectiva podemos vincularla con las ideologías, las creencias, los valores. Recordemos que el discurso en la crónica presenta siempre un punto de vista subjetivo. Si soy, por ejemplo, militante de un partido político, o practicante de un culto religioso, si escribo sobre un tema vinculado con mi fe o mi ideología difícilmente seré imparcial. La visión sobre los acontecimientos de un niño o adolescente es necesariamente distinta de la que puede ofrecernos una persona adulta. Una forma específica de perspectiva es la FOCALIZACIÓN. De manera general podemos distinguir la focalización interna y la externa. ¿Quién narra está involucrado en los acontecimientos o no?¿Ve las cosas desde afuera o se involucra?¿Se centra en lo que ve en lo que puede percibirse con los sentidos, o hace referencia a emociones, sentimientos o ideas? Según la intención hay diversos tipos de discurso: a) informativo; b) argumetativo; c) emotivo d) poético (estético); c) Fático (expresiones utilizadas solamente para mantener la comunicación. En un mismo texto puede variar la perspectiva y la focalización. Puede iniciarse, por ejemplo, desde una focalización externa y luego pasar a interna o viceversa. En un texto narrativo debemos diferenciar la perspectiva del narrador de la perspectiva del personaje, porque no siempre coinciden, como ya vimos, en la narración en tercera persona o heterodiegética la perspectiva del narrador es distinta a la del personaje o personajes protagónicos.
EL TIEMPO
Los acontecimientos en un texto son procesos. Un proceso implica cambio sucesivos, y por lo tanto una evolución, y eventualmente una transformación, es decir, una sucesión en el tiempo o una cronología. Lo que en narratología denominamos ORDEN O SECUENCIA. El orden o secuencia ocurre según determinada lógica: una persona que regresa tiene que haberse ido primero, una reconciliación ocurre si antes ha habido una pelea. Los acontecimientos, igualmente presentan una DURACIÓN (un breve momento, unas horas, varios días, varios años). Un breve instante puede cambiar la vida de un personaje, en otras historias los cambios se estan de manera lenta, prolongada. Cada tipo de crónica, según su tema, tiene determinada duración. Un evento deportivo o social tiene una duración específica, la narración de un evento inesperado puede durar unos minutos, unas horas, una jornada entera. Aunque, como expresara Aristóteles "el cambio es de naturaleza interior", es decir, si no percibimos un cambio tenemos l aimpresion de que no ha corrido el tiempo. La noción de tiempo, desde el punto de vista de la percepción, es relativo.
Debemos diferenciar el tiempo de la historia (cuando los acontecimietos narados ocurrieron), del tiempo del discurso (el momento en qu eson narrados). Lo más frecuente es que los acontecimientos narrados ya hayan ocurrido.
Época de los acontecimientos relatados: los hechos pueden haber ocurrido recientemente, en la época actual; pero eventualmente los cronistas hacen referencia a hechos ocurridos en otra época.
Tiempo verbal de la historia: presente, pasado, subjuntivo, gerundio, etc.
Desviaciones cronológicas: No siempre el relato de los hechos se hace de manera lineal, en algunos casos la manera de narrar puede implicar rupturas temporales:
Analepsis: narración retrospectiva.
Prolepsis: Anticipación, se adelantan acontecimientos futuros, que son anunciados o insinuados en el textos.
Reiteración: Se utiliza usualmente para cambiar, añadir, hacer hincapié en el significado de un acontecimiento.
Elipsis: Se omite un hecho que será expuesto más adelante, con la intención de crear suspenso.
Lineas paralelas: varios acontecimientos suceden a un mismo tiempo.
Acronía: Imposibilidad de establecer una cronología precisa.
EL ESTILO VINCULADO A LA PERSPECTIVA
Como ya hemos señalado con frecuencia el cronista utiliza formas discursivas indirectas u oblicuas. La escritura contemporánea, en general, se ha caracterizado, por prácticas textuales críticas, irónicas, que han puesto en entredicho los presupuestos de lo real que postuló la modernidad: la visión unívoca de la verdad científica que ordena el mundo en categorías definibles, delimitables. Frente a la organización lógica y objetiva de lo real EL ABSURDO deja en evidencia lo negativo de la condición humana, a través de la irrupción de la incongruencia, el sinsentido, lo inesperado. Freud, en las bases del psicoanálisis dejó en evidencia la existencia, dentro de nuestra propia mente, de otra lógica más profunda, la del deseo, y otras pulsiones que podemos vincular con el inconsciente.
LA IRONÍA: Cuando hacemos referencia a la ironía debemos diferenciar la ironía como actitud vital, como perspectiva, que es previa a cualquier discurso, y el modo en que esa manera de ver las cosas, luego se textualiza, se vuelve una forma discursiva. Aquí nos interesa centrarnos en la ironía como forma discursiva. Históricamente se vincula la ironía con la época romántica y su pesimismo, la destrucción de la ilusión. Lo que vincula a la ironía con la reflexión y con el cuestionamiento de las verdades oficiales, es decir, es una forma de cuestionar en orden de cosas del mundo. El diccionario la define como "decir lo contrario de lo que se quiere dar a entender". Por lo tanto, la ironía, nos pide, leer entrelíneas, buscar otro significado detrás del literalmente expuesto. Ninguna situación es irónica en sí misma, está en la perspectiva de quien la percibe. En el discurso oral, un repentino cambio de tono puede indicar la presencia de la ironía. En el escrito algunos signos de puntuación podrían señalar ese cambio de tono: los puntos suspensivos, el paréntesis, los guiones, algunas formas de interrogar, un título que parece no concordar con el contenido, o un paréntesis. Con frecuencia es el contexto el que nos señala cuándo una frase tiene un sentido irónico o no, y nuestra experiencia previa.
EL HUMOR Y LO CÓMICO: Aunque se parecen lo cómico y lo humorístico no son iguales; pero ambas formas discursivas implican una reformulación del sentido (o significado). Proponen un discurso ambigüo, que al igual que la ironía, pide una segunda interpretación. Con frecuencia ambas se presentan a través de la hipérbole (la exageración). Por lo que nos producen risa. Estéticamente podemos vincularlas a lo grotesco, el absurdo, la parodia. Traspasan los límites de lo convencionalmente aceptado como representación. El humorista, señala Víctor Bravo, "se distancia de la realidad, relativiza la verdad, degrada los valores consagrados". Representa así el intersticio que puede haber entre el lenguaje y la realidad, entre la realidad y la representación, la existencia de un segundo nivel subyacente. Deleuze, por su parte, citado por Bravo, expresa: "El mundo moderno es el mundo de los simulacros". Aquí entramos nuevamente en la ironía como perspectiva, en el mundo en sí, en sus dinámicas hay contrasentido, absurdo, falsas representaciones, detrás de las cuales, hay una forma de burla hacia quien es su víctima. Es por ello que también estas formas discursivas pueden vincularse también con la crueldad, en tanto implican con frecuencia la degradación física o moral de alguien. Lo cómico es más directo, nos muestra de una vez esa degradación, mientras el humor va más dirigido a la inteligencia, busca hacer reflexionar al receptor.
Bibliografía
Allemann, Beda. "La ironía como principio literario". En Literatura y reflexión. Tomo II. Buenos Aires: Editorial Alfa.
Bal, Mieke. Teoría de la narración. Madrid: Cátedra
Baudelaire, Charles. De la esencia de la risa. Caracas: Ediciones Khaos.
Bravo, Víctor. Figuraciones del poder y de la ironía. Caracas: Monte Ávila Editores
Brioschi, F. y C. Di Girolamo. Introducción al estudio de la literatura. Barcelona: Ariel
Booth, Wayne. Retórica de la ironía.
Díaz-Migoyo, Gonzalo. "El funcionamiento de la ironía". En Humor, ironía, parodia. Madrid-Caracas: Revista Espiral/Editorial Fundamentos.
Calsamiglia, Helena y Amparo Tusón. Las cosas del decir. Barcelona: Ariel.

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